Detalles técnicos
- Descripción
- Guía de escala
- Edición limitada a 199 unidades
- Acabado en gris plateado metalizado
- Maqueta a escala 1:8, con más de 56,6 cm/22 pulgadas de longitud
- Cada maqueta está fabricada y montada a mano por un pequeño equipo de artesanos
- Fabricada con materiales de la mejor calidad
- Más de 4.000 horas dedicadas al desarrollo de la maqueta
- Se han dedicado más de 400 horas a la construcción del modelo
- Miles de piezas diseñadas con precisión: piezas fundidas, fotograbados y componentes metálicos mecanizados con CNC
- Fabricado utilizando nuestros propios datos CAD, desarrollados tras escanear el chasis original del coche 198.040.5500386
- Creado en colaboración con Mercedes-Benz a partir de planos originales y fotografías de archivo
El superdeportivo original
Muchos remontan la historia del superdeportivo moderno al Mercedes-Benz 300 SL. Aclamado por su embriagadora combinación de estética llamativa, ingeniería pionera y rendimiento excepcional, el 300 SL destaca con creces por encima de los diseños de coches deportivos icónicos que aún hoy cautivan a los coleccionistas. Esta maravilla tecnológica no solo se alzó con la victoria en muchas de las carreras de coches deportivos más prestigiosas del mundo, sino que también destacó en numerosos campeonatos amateurs de rally, de carretera y de resistencia. Lo que distingue al 300 SL es su capacidad para alcanzar éxitos tan notables al tiempo que encarna la elegancia, la sofisticación y el atractivo, cualidades que lo definen como uno de los coches más significativos del siglo XX. Sin lugar a dudas, se erige como la creación automovilística más apreciada e influyente de Mercedes-Benz, consolidando su legado en los anales de la historia del automóvil.
Los inicios de una leyenda
Con el W 194, Daimler-Benz había protagonizado un impresionante regreso al mundo del automovilismo a principios de la década de 1950. A medida que llovían los trofeos, Maximilian Hoffman, el importador oficial de Daimler-Benz en Nueva York, detectó un hueco en el mercado automovilístico norteamericano. Convencido de que una versión de carretera de ese coche atraería a los acaudalados aficionados estadounidenses a los vehículos de altas prestaciones, presionó para que se llevara a cabo su desarrollo. Increíblemente, tan solo cinco meses después, el 300 SL hizo su sensacional debut en el Salón del Automóvil de Nueva York de 1954. Con la denominación interna de modelo W 198, el nuevo deportivo desprendía elegancia en sus proporciones e innovación en su ingeniería. Era el primer turismo de serie de cuatro tiempos del mundo equipado con inyección directa de combustible, lo que mejoraba tanto la potencia como la eficiencia. El mundo nunca había visto un deportivo como aquel.
Una construcción propia de la era espacial
El 300 SL destacó no solo por su llamativo diseño, sino también por sus innovadoras soluciones técnicas. Bajo la dirección de Rudolf Uhlenhaut, su potente motor de seis cilindros y 3,0 L con árbol de levas en cabeza desarrollaba la asombrosa potencia de 215 hp, lo que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h y convertía al 300 SL en el coche de serie más rápido del mundo. Al igual que el W 194 en el que se basaba, el nuevo 300 SL presentaba un diseño ligero y cohesionado, que utilizaba un intrincado bastidor tubular que soportaba el motor, la transmisión y los ejes. Este bastidor estaba envuelto en una carrocería de acero y aleación diseñada por Friedrich Geiger para lograr la máxima eficiencia aerodinámica. Esta construcción única no dejaba espacio para las puertas convencionales, lo que llevó a la creación de unas puertas con bisagras superiores que se abrían hacia arriba y que se convirtieron en la característica más distintiva del 300 SL, lo que le valió el icónico apodo de «Gullwing» (ala de gaviota) por el que se le conoce desde entonces.
Una creación que marcó una época
El 300 SL fue mucho más que un producto de su época; la definió. Más allá de sus logros técnicos y de diseño, el legado del 300 SL se extiende a la cultura popular y al mercado del coleccionismo, donde sigue siendo uno de los vehículos más codiciados. El 300 SL se veía por todas partes, desde las impecables salas de exposición de los salones del automóvil y las pantallas de Hollywood hasta los circuitos de carreras llenos de polvo donde se alzaba con la victoria. En contraste directo con los coches de colección de la competencia, el 300 SL destacaba por su omnipresencia, en parte porque se fabricó en cantidades considerables: entre 1954 y 1957 se construyeron 1.400 ejemplares del «Gullwing». Cuando el 300 SL no aparecía en la portada de la sección de deportes de una publicación, solía ocupar un lugar en la sección de entretenimiento, donde se erigía como símbolo de innovación y lujo entre la alta sociedad, los magnates empresariales, las estrellas de cine y la realeza de todo el mundo. El 300 SL era también un bastión de la individualidad y la expresión personal; sus propietarios podían elegir cualquier combinación de colores para su Gullwing y incluir tantos extras de fábrica como desearan.
Un legado automovilístico que perdura
El 300 SL debutó en competición en la Mille Miglia de 1952, donde consiguió el segundo y el cuarto puesto de la mano de Karl Kling y Rudolf Caracciola. Dos semanas más tarde, Kling, Hermann Lang y Fritz Riess coparon el podio en el Gran Premio de Suiza, celebrado en Berna-Bremgarten. Para Le Mans, en junio, se fabricaron tres coches nuevos. A pesar de que el vehículo de Kling y Hans Klenk sufrió una avería en el alternador, los dos coches restantes destacaron: Lang y Riess ganaron la carrera con una velocidad media de 155,58 km/h (96,7 mph), mientras que Theo Helfrich y Helmut Niedermayr quedaron segundos, a una vuelta de distancia. El 300 SL celebró un nuevo éxito en agosto, cuando Lang ganó el Gran Premio de Alemania en Nürburgring, con Kling y Riess en segunda y tercera posición. Para una última participación oficial, en respuesta a la presión de su representante comercial en Ciudad de México, Daimler-Benz envió dos camiones y 35 personas a México para la tercera edición de la Carrera Panamericana. A pesar de algunas dificultades iniciales, Kling y Klenk ganaron la prueba, terminando por delante de Lang y Erwin Grupp. De cara a 1953, el equipo comenzó los preparativos para una versión optimizada del SL, pero el proyecto se canceló al cambiar las prioridades hacia un nuevo bólido de Gran Premio.
Un linaje glorioso
Considerado a menudo como la creación más emblemática de Mercedes-Benz, el 300 SL ha dejado una huella imborrable tanto en el panorama automovilístico como en el cultural. Estableció un nuevo estándar de diseño en la década de 1950, influyendo en la estética y el desarrollo tecnológico de los coches deportivos durante décadas, y sigue siendo un referente de elegancia y rendimiento. El 300 SL no fue solo una maravilla en sí misma, sino que se convirtió en una piedra angular de la identidad de Mercedes-Benz. Su historia ejemplifica el compromiso de la marca por traspasar los límites y crear iconos atemporales. La innovación y el lujo que encarnaba el 300 SL sentaron las bases para los futuros coches deportivos, con modelos como el SLS AMG y el AMG GT que se inspiraron directamente en él. El SLS AMG, en particular, rindió homenaje al original con sus modernas puertas de ala de gaviota y su diseño orientado al rendimiento. El legado del 300 SL se refleja en la dedicación de Mercedes-Benz a combinar tecnología de vanguardia con elegancia atemporal. A través de él, Mercedes-Benz se consolidó como una marca capaz de integrar a la perfección su herencia en la competición con el lujo y la innovación, un equilibrio que define el ADN de la empresa en cada coche que fabrica.
Creación del modelo
Partiendo de los mismos datos CAD obtenidos a partir de un escaneo digital detallado del chasis original 198.040.5500386, nuestros ingenieros fabricaron un patrón para cada componente del modelo. Los patrones maestros se crearon para cada pieza del complejo ensamblaje mediante impresión 3D y un meticuloso acabado a mano. A continuación, se tomaron moldes de cada patrón y se utilizaron para crear un pequeño lote de componentes fundidos diseñados con precisión; cada uno de ellos se limpió y ajustó para formar un conjunto completo, antes de su pintado, acabado y montaje. El resultado final es esta réplica a escala, de una precisión y un nivel de detalle asombrosos, acabada en el característico tono Gris Plata Metalizado.
The Mercedes-Benz 300 SL Gullwing is limited to just 199 pieces at 1:8 scale.
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