Ferrari F40 - Edición especial «Road and Track Speciale»

Ferrari F40 - Edición especial «Road and Track Speciale»
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Ferrari F40 - Edición especial «Road and Track Speciale»

Ferrari F40
Edición especial de «Road & Track Speciale» Escala 1:8

Tenga en cuenta que esta edición ya está agotada.

Nos enorgullece presentar una edición limitada muy especial de tan solo cinco modelos del Ferrari F40, acompañada de un libro de gran formato dedicado a la edición, que contiene facsímiles de las reseñas originales de R&T sobre el coche. Además, al final del libro hemos recopilado una selección de fotografías en alta resolución que muestran detalles del coche original, que escaneamos y fotografiamos para crear el modelo. Estas fotografías captan a la perfección el ADN deportivo de este extraordinario Ferrari. Para albergar este libro tan especial, hemos creado en nuestros talleres un precioso estuche hecho a mano con el famoso logotipo del F40 grabado en la parte frontal. El estuche se ha pintado en el color original Rosso Corsa. Cada una de las cinco maquetas cuenta con una placa conmemorativa en la base que indica el número de edición, junto con una placa identificativa del propio vehículo.

Esta edición está disponible con cualquiera de nuestros modelos Ferrari F40: la especificación europea, la especificación estadounidense o la Competizione. Póngase en contacto con nuestro equipo de ventas para analizar estas opciones con más detalle.

El F40 estaba destinado a ser una celebración de los cuarenta años de Ferrari. El primer superdeportivo de la empresa, aunque muy influenciado por la filosofía de máquina extrema del 288 GTO, nunca se concibió para una vida en los circuitos. Sin embargo, eso no significa que careciera de un propósito: su sofisticado tren de rodaje de alto rendimiento con turbocompresor, combinado con un chasis de primera clase, le confería una gran capacidad dinámica, cercana a la de un coche de carreras. Tal y como escribió la prestigiosa revista Road & Track: «El F40 puede que sea uno de los coches de carretera más especializados jamás construidos».

Apenas unos meses antes de su fallecimiento, un frágil Enzo Ferrari anunció desde un estrado en la sede de Ferrari en Maranello, Italia, un coche que cambiaría el mundo. Ese coche, el F40, marcó el fin de una era, tanto para la marca Ferrari como para los coches de altas prestaciones en general. Se trataba de un superdeportivo exigente y espartano —«no especialmente cómodo», incluso según la propia descripción de la empresa—. El F40 se diseñó expresamente para ser el coche de carretera de Ferrari más rápido, más ágil y más agresivo de la historia. Y era lo más parecido a un coche de carreras que se hubiera colado del paddock y, de alguna manera, hubiera obtenido la homologación para circular por carretera.

En cierto modo, el coche había hecho precisamente eso. Las raíces del F40 se remontan al 288 GTO Evoluzione, el cohete que Ferrari había estado desarrollando para competir en la modalidad de carreras en carretera de la mítica categoría Grupo B de las competiciones autorizadas por la FIA. Los accidentes en los rallies acabaron con toda la categoría antes de que el Evoluzione pudiera demostrar de lo que era capaz, lo que dejó a Ferrari ante la decisión de qué hacer con todo el tiempo, el dinero y la extraordinaria ingeniería que se habían invertido en el proyecto. La respuesta llegó de la mano de un rival alemán, que se encontraba en la misma situación.

Porsche también había estado desarrollando un monstruo del Grupo B y se vio obligado a convertir ese proyecto en un coche de carretera. Conocido en un principio como «Gruppe B concept», ese coche acabó convirtiéndose en el 959, asombrosamente rápido y tecnológicamente avanzado. Ferrari se percató de los titulares y los elogios que suscitaba el 959 y comenzó a pensar que su coche del Grupo B, que había quedado en el tintero, podría lograr lo mismo. «Este es un gran coche, tenemos que fabricarlo», afirmó Marco Toni, piloto de pruebas de Ferrari, refiriéndose al Evoluzione. Eso fue todo lo que Enzo necesitó oír. Recurrió a Nicola Materazzi, creador del 288 GTO y de su homólogo Evoluzione, para que construyera el coche de carretera. Sería el último coche de carretera que Enzo Ferrari aprobara personalmente.

El F40 debutó en 1987 y dejó boquiabiertos a los evaluadores con su impresionante rendimiento. Una prueba de Road & Track realizada en octubre de 1991 demostró que el F40, con 478 hp, podía alcanzar los 60 mph desde parado en tan solo 3,8 segundos y recorrer el cuarto de milla en 11,8 segundos, hasta alcanzar una velocidad máxima de 196 mph.

El Ferrari concentraba una ingeniería avanzada en su distancia entre ejes de 2.450 mm, incluyendo un motor V8 biturbo y una carrocería ligera de kevlar y compuesto de carbono. Y, sin embargo, no era una nave espacial como el 959. Si el Porsche permitía vislumbrar un futuro repleto de tecnología, el F40 fue aclamado como la versión más depurada y satisfactoria de las viejas formas de hacer las cosas. Carecía de todos esos sistemas electrónicos de asistencia que hoy son de serie en cualquier coche deportivo moderno. No recurría a complicados programas de gestión del motor ni a controles de tracción para mejorar los tiempos por vuelta. Ni dirección asistida, ni frenos asistidos, ni ABS para tranquilizar al conductor. El peso se redujo al mínimo: los paneles de la carrocería de material compuesto se fabricaron para ofrecer resistencia y ligereza; se utilizó un parabrisas revestido de Lexan en lugar de cristal; y el interior era, como mínimo, austero, sin sistema de sonido, guantera ni molduras o tapicerías elaboradas. El F40 exigía la máxima atención y concentración. Sin embargo, si se le prestaba esa atención, ofrecía la mejor experiencia de conducción de cualquier automóvil en circulación en aquella época y de la mayoría de los que han venido después. Para Enzo, fallecido en 1988, fue un broche de oro, y apuntaba a un futuro en el que su empresa, incluso tras su fallecimiento, estaría a la vanguardia de los coches de carretera de altísimo rendimiento. Solo se fabricaron 1.311 unidades.

Esta magnífica maqueta a escala 1:8 del Ferrari F40, con sus especificaciones europeas originales, ha sido fabricada a mano y acabada en nuestros talleres con la colaboración y la asistencia de Ferrari en lo relativo a los acabados originales, los materiales, las imágenes de archivo y los planos. El uso de un escaneo digital de extrema precisión del coche original nos ha permitido recrear a la perfección cada detalle a escala. Además, ha sido sometido a un minucioso escrutinio por parte de los equipos de ingeniería y diseño para garantizar una precisión total en su representación.

El Ferrari F40 – Edición Road & Track está limitado a tan solo 5 ejemplares.

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Enriquezca su colección a escala 1:8 con una de nuestras elegantes, armoniosas y artesanales vitrinas, soportes o pedestales.

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